sábado, 24 de diciembre de 2011

Felices Fiestas

Hola a todos

No, no se me ha pasado que hoy es Nochebuena y mañana Navidad. :D.

Quiero desearos a todos Felices Fiestas llenas de amor, comprensión, sabiduría, luz, guía, compañía, armonía, salud, bienestar, sueños cumplidos y todo aquello que anheléis. Y que todos deseos se vean cumplidos no sólo estos días sino el resto del año.

Feliz Fiestas y sed buenos ;).


Besotes,

María Eugenia


La foto está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Solsticio de invierno 2011 y visualización

La noche del 21 al 22 damos la bienvenida al solsticio de invierno. Con él, llega una nueva estación, que además de traer frío, es una estación en la que la vida parece bajar de ritmo, se hace más lenta.

Si observamos la naturaleza, ésta se queda bajo mínimos, dormitando, en letargo esperando la transformación y renovación que se producirá en primavera. 

Del mismo modo, el invierno, nos invita a reflexionar, a meditar y a mirar hacia dentro de nosotros mismos. Es un buen momento para parar a pensar en cómo queremos vivir la vida, cómo queremos ser y vivir, qué proyectos deseamos que salgan adelante y poner nuestra energía a trabajar en ellos. Siempre viene bien tomarse un descanso y reflexionar, adecuado para comenzar a sentar las bases de nuestra nueva vida. El solsticio de invierno tiene una energía vibratoria importante que puede ayudarnos a ver con mayor claridad, y no deja de ser un momento bonito para hacer un pequeño ritual, meditación, visualización o ritual.

Este año me apetece hacer esta visualización.

Visualización

Primero, voy a colocar una vela de color dorado en el centro de una mesa y junto a ella, colocaré un cuarzo blanco, una amatista y una turmalina negra. Si alguno quiere poner otras piedras que lo haga sin problemas e igual si decide hacerlo sin ellas o cambiar el color de la vela.

Segundo, encenderé una barrita de incienso. Me gustan los japoneses que se queman sobre una peana de porcelana. No tienen palito de madera. Seguramente será de sándalo, que me gusta mucho. Existe muchos aromas distintos y como siempre, cada uno que elija lo que prefiera.

Tercero, la intención que le voy a dar a esta visualización de la de meditar sobre mi camino en la vida. Me apetece, ser más consciente aún de lo que soy, de cuál es y saber ver las señales que se presentan en él y reconocerlas.

Cuarto, encenderé la vela, el incienso, tomaré en mis manos el cuarzo o la amatista y conectaré con la luz y energía que trae este solsticio. Esta vez la energía que se está moviendo es muy especial, porque se celebra justo después de la apertura de varios portales de energía y esto hace que sea de renovación y muy potente.

Quinto, al conectar con la energía lo haré desde el corazón, desde el amor y daré las gracias por lo que soy y tengo.Y mandaré energía y luz al universo y a todos los seres que viven en él.

Sexto, daré las gracias a todos los seres que me acompañan y una vez más a la energía de este día


Esta visualización se puede hacer también el día de Nochevieja con algunos pequeños cambios y también cuando cada uno lo sienta. Y sobre todo, estos pasos son orientativos y personales. Experimentad, probad a hacer la vuestra.


La foto de la imagen está tomada de internet, desconozco quién es su autor.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Ignorante de la vida

Es divertido pasear por la calle y observar lo que pasa en ella. Nunca se sabe con qué te vas a encontrar o qué te va a sorprender.

Este sábado pasado, me dirigía a la consulta,  caminando y pensando en mis cosas. Me fijé que se abría la puerta de un portal. De repente, escuché una voz airada, enérgica, que en voz alta dirigiéndose a alguien a quién no veía, dijo a modo de insultoignorante de la vida.

La puerta se cerró. Me adelantó y me fijé quién podía haber dicho aquella frase entre lapidaria e insultante. Era un muchacho, no llegaría a los veinte años. Lo primero que pensé es que cómo alguien tan joven podía ser tan contundente y poner tanta carga en esa frase. Después, la curiosidad me pudo, y enseguida mi mente se preguntaba quién era la persona a la que se lo decía. No lo supe.

Inmediatamente después, pensé en porqué había dicho esa frase y no otra. El runrún hizo su aparición. aparentemente por su edad no había tenido tiempo suficiente para saberlo todo de la vida, a lo mejor su vida había sido complicada y dura o lo había dicho por decir o..... Preguntas sin respuesta.

Seguí caminando. Tocó esperar a que el semáforo se pusiera en verde. Mis pensamientos iban por libre, dándole vueltas a la cuestión. ¿Ser ignorante de la vida es un insulto o una realidad?. Estaba claro que él lo había dicho de tal manera que no quedaban dudas; pero, pensé que para mi más que un insulto era un hecho concreto, definitivo y real.

Sí, somos o soy una ignorante de la vida. Reconozco totalmente que ese es mi estado natural. Son miles las cuestiones que desconozco sobre casi todo. Me gusta aprender, observar y pregunto cuándo desconozco o no entiendo de qué me hablan. Recurro a libros, personas o estudio lo que deseo aprender. Intento estar activa, a veces aprendo a la primera y otras, me cuesta bastante más. Luego el ser ignorante no es un insulto, es una realidad.

Si lo supiera todo sería muy aburrido. Seguramente me habría convertido en una enciclopedia andante y no me gusta la idea. Me encanta estar atenta a lo que me rodea, a lo nuevo, ya sean personas, enfoques, circunstancias y si son distintas a mi, estupendo. Me obliga a estar receptiva, a saber dónde están mis límites y de nuevo, a ser esponja, a estar abierta, a aprender. Después ya analizaré lo vivido, veré con qué decido quedarme. Puedo equivocarme o acertar, cualquiera de ellas es válida para seguir avanzando en mis conocimientos. Si me caigo ya me levantaré.

Así que, chico desconocido, me encantó cruzarme este sábado contigo porque me hiciste pensar y reflexionar, y me dí cuenta, que sí, que soy una ignorante de la vida y es estupendo. Ahora, no se lo que pensó ni cómo se sintió la persona a la que se lo dijo. Ojalá se lo tomara de buena manera. Eso de momento, es una incógnita.


La foto de la imagen es de un mandala mio.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Confiar y conocerse a uno mismo

He estado observando en consulta que últimamente, algunos de los mensajes que se reciben a través de la mediumnidad o del tarot, es el de confiar, en lo que va a suceder, en uno mismo, en los demás, en lo que nos rodea, etc. Y ante esta información, la siguiente pregunta suele ser, y ¿cómo lo hago? ¿cómo confío en mi mismo?

Suelo responder que es más fácil la teoría que la práctica y que confiar en uno mismo o en la vida es dejarse llevar por las circunstancias sabiendo cuáles son nuestros límites, cualidades y sobre todo, saber dónde está el equilibrio y la armonía que nos centran y ayudan a no perder la perspectiva.

Lo siguiente que suelo escuchar, es uffff, eso es imposible, yo no, o mi autoestima está genial. Sonrío y les comento, que si les ha llegado esa información es por un motivo especial y cada uno es libre de hacer lo que siente y piensa, ya que somos los únicos responsables de nuestra vida.

Para confiar en una misma, creo que es necesario conocerse bien. Saber dónde están nuestras fuerzas, con qué recursos contamos ante una situación difícil, ya sea el recurrir a la ayuda de un profesional de cualquier tipo, hablar con un alguien que pueda entendernos y orientarnos o la de encontrar esa fuerza interna que nos lleva a superar situaciones adversas o complicadas. Me he dado cuenta que muchas veces, contestamos sin pensar. Es decir, no nos tomamos un respiro y analizamos cómo somos. Es más fácil decir, no se hacerlo o no puedo, y entregar el testigo a otra persona para que lo solucione por nosotros que asumir nuestra la responsabilidad y compromiso.

No estamos acostumbrados a escucharnos en silencio, a descubrir lo bueno y lo malo o lo no tan positivo que bulle en nuestro interior. Los motivos pueden ser diversos, desde miedo a encontrar lo que no queremos ver o saber, no saber gestionar lo que hallemos, comodidad, falta de compromiso, dejadez, pereza...

Nos han enseñado que tenemos que ser buenas personas, tener sentimientos positivos y amorosos hacia los demás. Primando a los otros por encima de nosotros. Si no estamos bien con nosotros mismos, difícilmente podremos dar lo mejor a nadie. Es muy importante conocernos, saber qué nos potencia, anima, estimula y qué nos frena y obstaculiza. De esta manera, con ganas, trabajo personal, voluntad y algo de disciplina, podremos afrontar las situaciones que lleguen con otro enfoque, desde otra perspectiva, la de saber dónde estamos y qué podemos o no hacer.

Nunca terminamos de conocernos y eso es algo que me gusta. Nos ayuda a crecer y a evolucionar como personas, a estar abiertos a la vida. Además, ella, cuando pensamos que ya nada va a poder sorprendemos, se encarga de demostrarnos que no es así, y de nuevo toca volver a mirar hacia dentro, debemos escucharnos, observarnos y confiar en nosotros. De esta manera estaremos mejor preparados para afrontar los retos, salvar las dificultades y poder ayudar a los demás.


La foto de la imagen es de un mandala mio.   

jueves, 1 de diciembre de 2011

Anécdotas vividas en las consultas de tarot y mediumnidad

Si queréis seguir leyendo más sobre éste tema, os invito a leer otro blog mío dedicado a la mediumnidad, a la comunicación con los seres queridos ya fallecidos, se llama Comunicación entre dos mundo, vida y muerte.

Esta semana pasada ha sido un poco loca y también divertida. He conocido a personas nuevas y eso siempre es un lujo.

A las consultas de tarot y mediumnidad acude gente de todo tipo, con preocupaciones, dudas, curiosidad, angustia, alegría, escepticismo, abiertas a lo que va a suceder, etc.

De todas personas con las que he estado, me han sorprendido dos. La primera, venía a una consulta de tarot. Reticente, con miedo. Intenté que se sintiera cómoda y lo más tranquila posible. Tras conseguirlo, comenzó la consulta. De repente, veo que saca del bolso varias hojas escritas, todas llenas de preguntas. Me mira fijamente y pregunta, ¿contestarás a todo? Le sonrió y le contesto, a lo que nos de tiempo.

Y comenzó el bombardeo. Mil y una preguntas a toda máquina. Según iba recibiendo la información las numeraba. Cuando faltaban cinco minutos para terminar la consulta, le pido que compruebe si de las preguntas que le quedan, hay alguna que tiene más importancia para ella. Repasa la lista, sigue poniendo números a las preguntas. Me dice que aunque no haya preguntado todo lo que quería, no ha hecho falta porque ha recibido la información que deseaba. Tras despedirnos, me presenta a su hija que estaba esperándole y con las lista de las preguntas en la mano; le dice, lo tengo todo apuntado, todo. Me sonrió, me dio las gracias y se marcharon.

La segunda persona que me ha sorprendido es otra mujer. Vino a una consulta de tarot pero al instante comenzó a recibir mensajes de sus seres queridos. Enseguida comenzaron a caerle lágrimas,  me dijo que hacía tiempo que no lloraba. Reconocía a la persona de la que le estaba hablando y que los mensajes que estaba recibiendo, le estaban reconfortando mucho.

Continuó la consulta. Al finalizar, me mira fijamente y comenta que es psicóloga. Con una gran sonrisa, me dije que se va encantada porque además de toda la información que ha recibido, se ha dado cuenta que tengo los pies en la tierra, lo que comento es coherente y tiene sentido. Explica que ha trabajado durante muchos años con enfermos psíquicos y sabe distinguir a una persona con problemas de otra que no nos tiene.

Confiesa que además de gustarle la consulta, ha estado evaluándome psicológicamente y se ha dado cuenta que no soy esquizofrénica, que a pesar de transmitir mensajes de seres que ya han fallecido, ni me lo invento, ni "estoy colgada". Me sonrié abiertamente y dice que sentía que debía decírmelo como profesional de la psique que es. Le agradezco su diagnóstico y le respondo que para mi, lo más importante es estar equilibrada y tener los pies en el suelo, además de hacer bien trabajo.

Le miro con tranquilidad. Eso sí, por dentro, mi cabeza piensa de todo en un segundo, miles de pensamientos se cruzan por mi cabeza. Muchos, y lo más suave que puedo decir es que estaba alucinada por todo. Han estado en consulta varios psicólogos y ninguno me había dicho nada, jajajajaj. Supongo que hay personas, que no saben o no pueden desconectar de su trabajo. Quizá pensaba que por mi trabajo no podía estar equilibrada, porque insistía mucho en que le había sorprendido favorablemente mis cualidades, mis dones y mi manera de enfocar la información que recibo y sobre todo, que era coherente. Da qué pensar con qué tipo de personas se ha encontrado en la vida.  

Desde luego, tengo un trabajo que me encanta, disfruto mucho con él, aprendo constantemente, está lleno de sorpresas y además, me hacen un análisis psicológico sin pedirlo. Hay gente para todo los gustos. ¿Se puede pedir más?


La foto de la imagen, es de un mandala mio que no tiene nombre.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El arte de la caligrafía y su beneficio

La caligrafía es el arte de escribir, de transmitir lo que pensamos y plasmarlo a través de unas letras, signos o dibujos simbólicos. Además de ser una herramienta útil para todos, poco a poco ha ido perdiendo su esencia artística para quedar relegada a ser sólo práctica.

Si miramos los códices y manuscritos antiguos veremos la delicadeza de los trazos, los colores que se utilizaban, la meticulosidad de los detalles. Aquellos que no sabían leer podían admirar los símbolos que en ellos estaban, y podían interpretar lo que significaban. Poco a poco, y a través de los siglos, este arte ha ido perdiendo el sentido didáctico, lógicamente, en beneficio de una lectura rápida y clara.

Pero en oriente, la caligrafía sigue siendo algo más que una escritura, que una lectura. Es sutilidad, armonía, concentración, equilibrio. Hace unos años, tuve la oportunidad de conocerla a través de unos talleres de pintura a los que asistí.

Se utiliza un pincel muy especial que lo mismo sirve para trazar líneas gruesas que finas y delicadas. Un simple gesto con la muñeca, cambia radicalmente el movimiento dando así otro aspecto a los signos. Lo que aparentemente es fácil, requiere de mucha disciplina, de calma y paciencia. Los entendidos, podrán ver en esta escritura, cómo es y está el que escribe. Sabrán si es una persona que controla sus sentimientos, si es impulsiva, está equilibrada, o si la calma brilla por su ausencia. Mirar el dibujo de los signos, es ver a la persona que los ha creado. El pincel deja de ser una herramienta, para formar parte del cuerpo, de ser una prolongación de nosotros para dejar su impronta en el papel.

Hace un par de meses, conocí a Marcos, un estudiante de caligrafía oriental, china y japonesa. Estuvimos hablando sobre lo que representa esta caligrafía, que no deja de ser un reflejo de nuestra alma, de desnudarnos ante los demás, y hacer público lo que somos. Eso sí, de manera muy sutil.

A la vez, la práctica de este arte, supone un aprendizaje a niveles internos, pues nos ayuda a saber quiénes somos, en qué estado estamos, aportándonos la luz suficiente como para trabajar aquellos aspectos de nuestro yo que debemos potenciar, cambiar, mejorar o equilibrar. La caligrafía no deja de ser una herramienta altamente beneficiosa para el cuerpo y el alma. Y tal vez, poniendo más atención a cómo escribimos, podemos conocernos un poco más y potenciar o trabajar aquellos aspectos de nuestro carácter que deseemos transformar.


La foto de la imagen, es de un cuadro o dibujo de Marcos realizado con la técnica de la caligrafía china. Para él representa el Equilibrio.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Mientras paseaba, he visto ...

Esta tarde después de terminar de trabajar, he dado una vuelta larga, aprovechando el buen tiempo que había y las ganas que tenía de desconectar y hacer limpieza mental, es decir, necesitaba cargar las pilas.

Hacia las siete de la tarde había 17º, ya estaba anocheciendo, se veían las estrellas y hacia el oeste, hacia el monte Igeldo, el azul profundo de la noche, todavía estaba algo más claro.

He decidido dar un caminar por el paseo de La Concha. La marea estaba bastante baja, había gente en la playa; unos niños jugaban a cogerse, otros paseaban, y un grupo de unos cinco chicos daba saltos mortales. 

Estos jóvenes habían semienterrado una gran bola amarilla en la arena, dejándola fija y estable. Cogían carrerilla saltaban sobre ella a modo de trampolín y ¡voilà!, un salto mortal en el aire para caer con suavidad sobre la arena.

Me he quedado un rato observándoles. Parecía tan fácil lo que estaban haciendo. Daba la sensación que lo importante no era el saber caer, sino el salto en sí. Seguramente estaré equivocada y todo tenga importancia. Al verles, sentías que eran ligeros, flexibles y casi de goma. He disfrutado viéndoles saltar como atletas,  además se notaba que estaban pasándolo muy bien y era contagioso.

He continuado mi paseo y, no podía faltar tomarme un cappuccino, rico y estupendo. Me he aficionado a este café con espuma de leche que suelo tomar mientras camino. Tras deambular un rato mirando escaparates, todavía no cobran por ello, he pensado que ya era hora de volver a casa. 

Durante el trayecto, mis ojos se iban al cielo. Semáforo rojo en que me paraba, mi mirada se alzaba. A pesar de la contaminación lumínica de la ciudad, se veía brillar a las estrellas, que han acompañado mis pasos, y se han convertido en una compañía muy agradable.

En principio, este fin de semana, parece ser tranquilo, pero nunca se sabe lo que una llamada de teléfono o un mensaje al móvil pueden conseguir ;).

Feliz fin de semana a todos. Pasadlo genial y disfrutad todo lo que podáis, haya o no estrellas, chicos atletas, playa, mareas bajas o altas, helados o cappuccinos, en vuestra vida


La imagen está sacada de internet y desconozco el autor.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Hablar y ser escuchados

Vivimos demasiado deprisa, el ritmo de vida es rápido y acelerado. Una de las consecuencias de ello es que apenas nos queda tiempo para conversar, ni  para ser escuchados.

Hace una semana fui a Fnac. En ese momento no había mucha gente, así que aproveché el momento para pedirle al dependiente su opinión sobre una duda que tenía. La respuesta debería haber durado como mucho diez minutos, pero se prolongó una hora.

El chico era amable, y no sólo me facilitó la información que necesitaba con todo tipo de detalles, sino que además me enteré de cómo era su vida, cuáles eran sus gustos, qué tipo de películas iba a ver al cine, qué carrera había estudiado.... Hablaba sin parar, apenas dejaba espacios libres que aprovechaba para secundarle. Necesitaba hablar. Se acercó otra empleada para hacerle una pregunta y tras despedirse amablemente de mi, se marchó.

Me chocó que me contara tantas cosas de su vida, siendo una desconocida. Pensé que era raro que me hubiera hablado tanto cuando en teoría, tenía amigos con los que charlar. Supuse que ese día necesitaba hablar y yo estaba allí para escucharle.

Hoy, me ha vuelto a pasar algo parecido. He entrado en una tienda a media tarde, para preguntar por unas velas y sus aromas. La chica que estaba allí, me ha contado cuáles eran sus preferidas, cuánto duraban y para qué las utilizaba. Luego, señalándome unas botas, me ha contado que el año pasado se compró unas iguales en diferentes colores. No, no intentaba vendérmelas. Al hablar de ellas, me ha contado lo que hacía cuando no trabajaba, adónde iba por las noches, qué le gustaba hacer... Me ha hablado de su madre, de su hermana. Me he contado en dónde trabajan y qué hacían en verano mientras estaban de vacaciones. Me ha  contado muchas cosas.

También es una chica joven. Me ha vuelto a sorprender que siendo yo una auténtica desconocida, se abriera de tal forma que me contara prácticamente su vida a lo largo de media hora. Como en el caso anterior, le he escuchado y he sentido lo mismo, lo necesitaba y estaba allí con tiempo suficiente para escucharle. He estado a gusto pero me ha asaltado una duda, ¿de qué hablan con sus amigos, con sus familias, con sus compañeros? Y nosotros, ¿somos escuchados y sabemos escuchar a los que nos rodean?

He vuelto a casa pensado que todos necesitamos ser escuchados, hablar y comunicarnos. Quizá el que fueran jóvenes me ha chocado más, puesto que siempre pienso que suelen ser las personas mayores las que tienen más problemas para encontrar quién les escuche o al menos se quejan en más ocasiones de ello.

La escucha y el hablar de aquello que nos preocupa, interesa o llevamos dentro aunque parezca una nimiedad, una tontería o sea un problema grave, es importante. Es una gran suerte encontrar a personas que nos escuchen y conversar con ellas, estableciendo una comunicación de ida y vuelta, de escuchar y ser escuchados. Así que, me he propuesto ampliar mi radar y dar con más personas con las que poder comunicarme y aprender.


La foto es de un mandala mío, no tiene nombre.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El 11.11.11, mi opinión sobre la energía que llega

En primer lugar quiero pedir disculpas a Chiqui, que hace ya un par de meses, me pidió información sobre esta fecha y sus acontecimientos y le derivé a otros lugares y le dije que no iba a escribir una entrada sobre ello. Hoy, he sentido que debía hacerlo. Chiqui, perdón.

Estamos a las puertas de una fecha emblemática y capicúa, tenemos un triple 11. Además de un premio de la ONCE, una propuesta a nivel mundial de que el teléfono móvil suene a la misma hora, esta fecha tiene otros significados.

Hace casi treinta años se comenzaron a abrir unas puertas energéticas que tienen como fin el ayudar a nuestra evolución como seres espirituales y al avance igualmente del planeta tierra. Algunos, pronostican que traen el fin del mundo; otros, que accederemos a la quinta dimensión, y cambiará de adn, etc.

Voy a dar una vez más, mi punto de vista sobre este tema. Creo que existen puertas que ayudan a mover la energía, y esto se traduce en una ayuda para que abramos nuestra consciencia, permitiéndonos conocernos más y mejor. Por poner un ejemplo, si antes nuestro ángulo de visión era de 130º, con este cambio energético, ahora podremos ver 150º, es decir, veremos lo mismo pero mejor y más ampliado.

Todos somos iguales pero no tenemos el mismo nivel vibratorio o evolutivo. Es lógico. Vendría a ser como cuando vamos al colegio, y después de un examen, las notas son distintas para cada alumno, pues dependerá de cómo han integrado y aplicado el conocimiento que han tenido. La vida, sigue un patrón similar. No todos aprendemos lo mismo ante una situación idéntica, ni avanzamos de manera similar. Este hecho es muy importante, porque de esta manera unos aprendemos de otros, y evolucionamos conjuntamente, cada uno a su nivel. Este hecho es contagioso, es como una onda en el mar. Se expande aunque no hagamos nada.

El mundo, la sociedad está cambiando, es evidente. Los esquemas que hasta ahora considerábamos estables y válidos, han demostrado que no lo son. Hace falta cambiar las bases. Éstas deben hacerlo desde nosotros. Toda transformación comienza desde dentro, desde lo más profundo, desde el ser de cada persona. Y después se muestra al exterior, se contagia, se aúna, formando nuevos conceptos, nuevas estructuras.

Esta nueva energía puede aportar la luz que hace falta para vernos tal y como somos realmente, va a enfrentarnos frente al espejo con nuestro yo y dándonos la oportunidad de recordar quiénes somos y cuál es nuestra misión en esta vida. Cada uno lo hará de manera adecuada a su grado vibratorio. Habrá quienes lo recuerden; otros en cambio no lo harán, ni lo sentirán. Nadie es superior ni inferior por ello. La energía ya está actuando y dependerá de nosotros el trabajarla o no hacerlo. Somos libres y tenemos libre albedrío. Podemos elegir qué camino tomar.

Si esta nueva puerta que se abre nos da la posibilidad de crecer y evolucionar, me parece estupendo. Es una gran oportunidad que está a nuestro alcance. Soy consciente de que el trabajo debe ser interior, de mi misma, de reflexionar, meditar quién soy, cómo quiero vivir mi vida y hacer con ella. Esta energía nueva, puede ser como una especie de faro en la oscuridad, que aporte la luz suficiente como para ver con más claridad las cosas, pero intentaré que no me deslumbre, porque entonces no veré nada.

Me ha llegado información de grupos de personas que se van a reunir para meditar. En mi caso, no me reuniré en principio con nadie, lo haré sola y por la hora de que se trata, me tocará estar trabajando. He pensado que puedo hacer dos cosas: una, hacerlo a la noche y dos, conectarme con la energía desde la intención, aunque esté trabajando, y cuando pueda ya meditaré. Si está para ayudarnos, su importancia no va a disminuir por el hecho de no estar ahí meditando. El que pueda y le apetezca, me parece estupendo que lo haga.

Resumiendo, el 11.11.11, para mi, es la llegada de un aporte de energía de amor y luz que viene para ayudarnos a avanzar, crecer y evolucionar como seres. Digamos que se trata de un aporte extra y de mayor fuerza, pero uno más de los que recibimos con mucha frecuencia. El que queremos trabajar con él, está en nuestras manos y somos libres de hacerlo o no. Nadie va a castigarnos por no hacerlo, ni va a llegar el fin del mundo, ni la muerte si no creemos en ello. Faltaría más. La energía es amor y nos acompaña aunque no queramos, ni deseemos verla.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 1 de noviembre de 2011

Observando la vida desde unas lentillas temporales

Esta semana pasada he tenido problemas de visión debido a un cambio de lentillas. Sabía que era algo temporal y que vería peor de lo habitual. Aún así han sido cuatro días en los que he visto doble y algo borroso. Acostumbrada a ver de maravilla, cuesta adaptarse a ver mal o no tan bien.

El primer día que estrené estas lentillas temporales, decidí ver todo lo mejor que pudiera, hacer una vida totalmente normal. Me esforzaba en intentar encontrar el equilibrio perfecto que me permitiera ver de cerca y lejos sin problemas. Cerraba el ojo izquierdo y hacía la prueba; luego el derecho, y así sucesivamente. Supongo que verme andar por la calle tuvo que ser divertido, verían a una persona guiñando los ojos constantemente. A pesar de todos mis intentos no conseguía ver correctamente.

Al cabo de cuatro horas, claudiqué. Me di cuenta que no tenía que hacer ningún esfuerzo sino adaptarme a la nueva situación. A partir de ese momento, me conformé con aceptar de buen grado todo lo que viera, ni más ni menos; sin agobiarme, sin pretender ver más de lo que podía dada mi capacidad. Indudablemente, mi vista continuó sido semiborrosa, pero al cambiar mi actitud y relajarme, conseguí que mis ojos enfocaran realmente lo que era útil para mi, lo necesario.

Al día siguiente, aunque la visión seguía siendo borrosa en algunos momentos, fue más llevadero; y el tercer día, conseguí ver la pantalla del móvil y poder leer los mensajes que tenía sin demasiados problemas. Me di cuenta que si miraba de refilón conseguía una mejor visión. Inclusive puede escribir, ver y leer en el ordenador sin cansarme demasiado. Todo un lujo.

Todos estos pequeños inconvenientes, que es lo que han sido, me han hecho pensar en cómo vivo la vida. Si me centro en lo realmente importante o si mi enfoque se desvía y acabo despistándome más de lo debido. Quizá le doy demasiada importancia a temas que no la tienen y debo aprender a vivir, a llevar la vida tal y como se presenta sin mayor pretensión que disfrutar de ella. Se que es algo que intento o procuro hacer desde siempre, pero hacer reajustes o pararse a pensar y reflexionar en ello de vez en cuando, tampoco está de más.

Así que, más que a conclusiones nuevas, me he reafirmado en varias cuestiones. La primera es que aunque a veces intentes dar lo mejor de ti, la vida te obliga a adaptarte, a ser camaleónica y esa es una cualidad muy importante para disfrutar de la vida.

Si acepto la nueva situación que me brinda la vida, y me adapto a ella, fluyo más y mejor. Fluir en contraposición a esfuerzo terco que no lleva a ningún lado. Al poner menos barreras, daré más y mejor de mi, y aunque parezca una contradicción, acabaré por distinguir lo realmente importante de lo más superfluo.

Una más, los cambios son adaptaciones, y aunque a veces cuesta hacerse a ellos, traen grandes beneficios a todos los niveles.

Y la última, aunque ya tengo mis lentilla habituales y vuelvo a ver perfectamente, no me olvido de lo vivido y lo integro en mi vida, en mi visión y enfoque de ella. 

Ha sido una prueba bonita, en la que la vida me ha dado la oportunidad, una vez más, de poner en práctica mi filosofía de vida. Y no está nada mal este tipo de exámenes sorpresa.


La foto está sacada de internet, desconozco quién es su autor. 

martes, 25 de octubre de 2011

La ley de las cosas positivas

Existen palabras, expresiones y personas que pueden cambiar el mundo. El mío lo cambiaron tres, lo vivido en mi vida y sus circunstancias, un hola bonita y la persona que lo decía. Este es el saludo que siempre ha utilizado un amigo de mis padres al verme.

Me gusta encontrarme con él, ver su cara sonreír y saludarme con hola bonita, qué tal estás. Este saludo y el cariño con que está dicho, ha sido mi refugio en los momentos malos, especialmente en mi niñez y adolescencia, en los que te sientes poco querida y valorada. Él era mi oasis, tan sólo dos palabras, hacían que creyera en mí, me demostraban cariño y afecto, y sentía que era importante para alguien. 

Estas palabras han sido mi trampolín, mi ancla y la base sobre la que comenzar a avanzar, creyendo y confiando en mi. Hacían que lo que pensara cobrara fuerza, tuviera validez. Nunca hemos mantenido una conversación profunda, ni íntima. No ha hecho falta. Me ha dicho las palabras mágicas que he necesitado para llegar a mi misma, concediéndome la oportunidad de creer en mi, cuando parecía que nadie lo hacía.

Un buen día recapacité y me di cuenta del poder que habían tenido sobre mi estas palabras. Ellas, junto al resto de las experiencias que había vivido a lo largo de toda mi vida, entonces niñez y adolescencia, me hicieron crear la liga de las cosas positivas. Decidí que diría a la gente aquello que hacían bien; ya que otras personas se encargarían de repertirle a menudo, todo lo malo que hacían o eran. Pensé que era necesaria una pequeña compensación. Sí, tenemos defectos y fallos; y también virtudes y aciertos.  

Así que cada vez que iba o hablaba con alguien y veía que había una acción positiva, se lo agradecía. Si me habían atendido con corrección en una tienda, se lo decía; lo mismo a una amiga, a mis padres, en el colegio, etc. Me solían mirar con cara rara, como si fuera una extraterrestre, ajajajaa. Pero soy cabezota por naturaleza, y seguí mi campaña allí donde iba. Y por supuesto, lo sigo haciendo. Quizá no sea una actitud muy correcta, puesto que no hablo de lo negativo o de lo que no me gusta, sino que potencio lo que me agrada, lo que se que es bueno.

Como veis dos palabras dichas con cariño y todo lo vivido hasta esa fecha, me ayudaron a ser cómo soy. No cambiaría nada de lo vivido. De hecho, sigo practicando la ley de dí lo bueno y positivo que veas. Y me gusta. 

La vida está llena de personas maravillosas y estupendas que nos brindan su apoyo y cariño de manera desinteresada, sin ser conscientes de todo lo que nos aportan. Esta entrada quiere ser un pequeño homenaje a todas las personas que se han cruzado y siguen haciéndolo, en mi camino, brindándome amistad, refugio, amor, sinceridad, verdad, alegría y sinsabores, que de todo se aprende. Mil gracias a todos ellos.


La foto de la imagen es de un mandala mío, que se llama Sol.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Pinceladas sobre de la carta del tarot, La Muerte

La carta de la Muerte es una de mis favoritas por su significado. Se tiende a pensar que este carta anuncia la muerte física, y no es así. Es la carta de los cambios, de las transformaciones y la de las crisis.

Cuando aparece en una lectura nos pone alerta sobre los giros que se van a producir en nuestra vida. Si pensamos en ello como crisis, enseguida nos asustamos. No debería ser así, puesto que la crisis lo que hace es posibilitarnos el cambiar aspectos de nuestra vida, que aunque no nos gusten en un primer momento, son la llave para lograr futuros éxitos.

Estas crisis se relacionan con todos los aspectos que afectan a nuestra vida tanto a nivel interno, trabajo con nuestro yo, toma de decisiones y posturas; como externos, salud, economía, vivienda, amor, etc. Esta carta, invita a reflexionar sobre cómo está nuestra vida, qué debemos cambiar, pulir, mejorar, y por consiguiente, llama a la acción

Crisis, pérdida, movimiento, acción, cambio, transformación, beneficio, son etapas que conlleva esta carta. Nadie ha dicho que tomar una decisión sea fácil, pero la Muerte nos lo pide. Por poner un ejemplo, imaginad un árbol, va creciendo, le salen ramas, a veces frutos; pero para que vaya creciendo, hay que talarlo. Esta carta, nos pide que miremos en nuestra vida, y veamos qué aspectos hay que cortar, pulir y mejorar. El beneficio, a veces no se ve a simple vista.

Otro ejemplo. Imaginemos una crisis de pareja, en la que nos planteamos dónde estamos, hacia dónde vamos. Miramos un poco más allá y nos damos cuenta que ya no compartimos los mismos sentimientos que nuestra pareja. Nos sentimos mal por ello y, tenemos miedo a qué va a pasar. La toma de decisiones es importante y no queremos sufrir, ni que lo hagan los demás. 

La situación llega a un momento en que hay que tomar una decisión; nos separamos, nos sentimos mal, sufrimos pero con el tiempo, comenzamos a sentirnos libres, bien con nosotros mismos; y al tiempo, aparece otra persona en nuestra vida, con la que encontramos la estabilidad que buscábamos. Un hecho doloroso, la decisión; ha traído un cambio, un beneficio, la felicidad. Lo que parecía negativo se ha convertido en positivo.   

Las crisis asustan. Nos obligan a pensar y a reflexionar, representan un momento especial en nuestra vida. Seamos valientes y no nos escondamos de nosotros mismos. Los cambios tienden a asustarnos, pensamos en lo que tenemos que dejar atrás, en lo que perdemos; pero no miramos lo que nos están ofreciendo, la posibilidad de seguir creciendo y evolucionando.

Depende de nosotros el transformar una situación delicada en una más pasajera y liviana. Nadie puede vivir por nosotros las crisis, ni los cambios, son personales; pero está en nuestra mano, el sacar el máximo partido a la situación. Al mal tiempo, buena cara.


La foto de la imagen está sacada de internet. Se trata de la carta XIII La Muerte del tarot de Crowley.

viernes, 14 de octubre de 2011

Cuando David vence a Goliat

Hace un par de viernes me invitaron a comer para celebrar una victoria conseguida tras mucho esfuerzo.

La persona que me invitó, Lope, estuvo trabajando durante casi veinte años en un mismo lugar, y allí le hacían la vida imposible. Después de pasar una enfermedad grave, y volver de la baja ya restablecida, el mobbing se hizo aún más fuerte. Lope no se desanimó y tomó una decisión importante, denunciar este hecho.

No ha sido un camino fácil, primero había que demostrar que no se inventaba nada y era real lo ocurría, necesitaba pruebas y testigos. Es complicado testificar a tu favor, a pesar de haberlo visto, cuando tu puesto de trabajo pende de un hilo. Lope habló con varias personas que decidieron apoyarle y continuó con la denuncia. Su jefe es una persona conocida dentro de cierto ámbito y eso parecía que podía inclinar la balanza hacia su lado.

El inspector de trabajo se tomó su tiempo en llevar a cabo toda la investigación, su abogado parecía ausente y también se lo tomó con calma. Lope mientras tanto, intentaba no perder la paciencia, mantener la serenidad. Buscó apoyo en su familia y amistades. Al principio, lo encontró, pero el paso del tiempo hizo que algunos apoyos flaquearan dejándole sólo. 

Tras dos años de lucha para que se reconociera su situación, cuando ya las fuerzas casi no existían, llegó la resolución final, había ganado el juicio y con ello había quedado demostrado que no mentía. He sido testigo, apoyo y espectadora de esta larga situación. Lope prometió que cuando terminara todo y si salía la verdad a flote, había que celebrarlo por todo lo grande y así lo hicimos hace dos viernes. 

Fuimos tres personas. Hacía un día estupendo; el lugar escogido, al igual que la comida y la compañía eran perfectas. Celebramos el triunfo, brindamos por la victoria y por todo lo bueno que está por vivir.

Un hecho que me llamó la atención, fue que no se habló del dolor, ni del sufrimiento pasado, ni de las personas que le habían hecho pasar tan malos ratos; al revés, la conversación fue distendida, divertida, llena de buen humor y esperanza en el futuro. Lope se planteaba qué camino seguir ahora que estaba libre, a qué dedicarse. Pensaba que se le ofrecía la gran oportunidad de hacer lo que realmente deseaba, de luchar por su vocación que hasta este momento había permanecido un tanto apartada. Me gustó el planteamiento, su manera de pensar y de sentir. Así que de nuevo, brindamos por el éxito de la nueva empresa.

Da gusto poder celebrar victorias que parecían casi imposibles de conseguir, cuando la verdad sale a relucir y sobre todo, cuando no se mira hacia atrás ni con rencor, ni con rabia, sino hacia el futuro con esperanza y alegría.


La foto de la imagen es de un mandala mío. 

domingo, 9 de octubre de 2011

Días especiales sin planificar

Hay días que no sabes muy bien porqué pero se convierten en especiales sin haberlo planificado antes. Ayer fue uno de esos días.

El comienzo no fue muy afortunado, me despertó el teléfono un par de veces porque una persona se equivocaba al marcar. Entendible, lo único malo, era la hora, madrugada y, por mucho que insistía en que se estaba equivocando al marcar, no lo entendía.

Si a esto vamos añadiendo pequeños inconvenientes tontos que van sumándose, salí de casa para ir a trabajar dándole vueltas a la cabeza, diciéndome ya ves qué día te espera, si ha empezado así cómo terminará. Llevaba caminando unos diez minutos pensando de esta manera hasta que de repente, dije basta, una cosa es cómo empieza el día y otra cómo lo vivas, porque ahí eres tú quién lo decide

Apenas tuve que pensarlo. Me tocó pararme en un semáforo en rojo y entonces decidí, que podía vivir el día como quisiera, que los acontecimientos sin importancia no podían influir tanto en mi vida. Cuando se puso en verde la luz, crucé saboreando los colores del nuevo día. Pensaba que iba con retraso a la consulta, cuando al mirar el reloj vi que llegaba con antelación. Había ido más rápida de lo que pensaba. Sonreí.

Llegué puntual a mi cita. Todavía no había llegado la persona, mientras llegaba estuve charlando con otra sobre si el día iba a despejar y saldría el sol. Al rato llegó la cita. Una persona encantadora. La consulta fue fluida, divertida, amena, nos reímos bastante. Ella se fue tranquila y contenta, y yo seguía con buen humor.

Al terminar mi trabajo, fui a tomarme mi capuccino al lugar al que voy todos los días. Apenas había cola, pude hablar un ratito con las chicas que lo llevan y decidí dar una vuelta por el Paseo Nuevo, o lo que es lo mismo, mirando al mar. El mar estaba de un color verde grisáceo, el cielo azul con nubes, y se filtraban los rayos a través de ellas, los montes verdes y el aire era salitre.

Compré unas patatas fritas recién hechas, aún estaban calentitas en la bolsa de papel y suerte para mi, se les había olvidado echarle sal. No me gustan las cosas muy saladas. Así que, toda contenta me dirigí a dar mi paseo. Al llegar allí, me fijé que el mar estaba revuelto, y aunque no había marea alta, las olas estaban saltando sobre el pretil. Qué gozada, ver saltar las olas aunque no tenían mucha altura. Disfruté mucho, había una bruma blanca creada por la espuma de las olas que envolvía todo con sus diminutas gotas y caía en la piel.

Seguí mi camino, y de repente, oigo mi nombre y me encuentra, soy muy despistada, una antigua compañera del colegio y de la facultad a la que no veía desde hacía quince años. Nos hizo mucha ilusión vernos, nos pusimos al día. Fue un rato muy bonito.

Ya era tarde, y decidí volver a casa, cuando en ese momento sonó el móvil, una amiga de toda la vida que está muy ocupada, tenía un ratito para poder quedar. Estupendo. Mientras llegaba la hora, intenté hacer encaje de bolillos para quedar con otra amiga estupenda que también me había llamado para quedar, pero el tiempo ya no daba más de sí. 

Ayer fue un día completo, llenos de encuentros y reencuentros. De momentos muy bonitos y especiales. Si hubiera estado de mal humor, por supuesto que hubiera seguido encontrando con todo lo que viví, pero no lo hubiera disfrutado de la misma manera, saboreándolo de principio a fin. Le doy las gracias a esa voz, a esa parte de mi, que me frenó en seco, me hizo recapacitar y ver las cosas con la perspectiva adecuada y seguir viviendo la vida tal y como es, como un regalo envuelto en un gran lazo.


La foto de la imagen es de un cuadro mío, se llama Colores.

lunes, 3 de octubre de 2011

La empatía o ponernos en la piel del otro

La empatía es la capacidad de entender lo que siente otra persona. Podría decirse, que nos permite colocarnos en la piel de otra persona, sentir su sufrimiento, su alegría, su preocupación, etc. De esta manera, podremos acompañarle en el proceso que esté viviendo.

Cuando estamos con una persona que nos cuesta una preocupación, podemos sentir cómo nos llega dentro su dolor, su angustia. Incluso, podemos localizarla en nuestro cuerpo.

Imaginaros que una persona siente angustia porque no ha podido comunicar un sentimiento a otra, y nosotros de repente, sentimos un nudo en la garganta, que después desaparece sin más. Este nudo podría ser el dolor de la persona a la que escuchamos. La empatía también tiene momentos estupendos, porque al igual que la tristeza, se siente la alegría. 

La empatía es una pieza clave de la comunicación a todos los niveles. Va más allá de escuchar pues implica comprender lo que sucede sin tener que implicarse en ello. No padeces lo mismo, lo sientes. Te permite ser objetivo o espectador ante una situación complicada y desde ese punto, es cuando puedes ayudar.

Cuando sentimos empatía, debemos estar alerta y no quedarnos con los sentimientos de los demás. Si es alegría suele ser agradable, pero con la tristeza y sentimientos negativos no. Debemos estar atentos y acompañar sin implicarnos emocionalmente en la medida que podamos, aunque no siempre es fácil.

Siempre he sido empática, no he hecho nada para serlo. Es natural, y reconozco que es una herramienta que me ayuda mucho en mi trabajo, pues me permite ponerme en el lugar de los demás con facilidad. 

Hace unos días estaba viendo la tele y vi un documental  en el que hablaban de la comunicación no verbal, de gestos que repetíamos de manera inconsciente al verlos en la otra persona. Si al hablar, la persona que tenemos al lado, apoya la mano derecha en su barbilla, al momento repetimos lo mismo, y es nuestra mano la que está en la barbilla. Mientras lo veía, me sentía identificada. Pensaba eso me pasa a mi, y a veces me siento incómoda porque me doy cuenta que repito lo que veo y van a pensar que les imito. Craso error el mio. Se trata de otro aspecto de la empatía. Al sentirnos identificados con la persona, somos un espejo del otro, y de este modo, el entendimiento se acerca. Es una señal de una buena empatía. ¡Y yo que pensaba que era una imitadora sin pretenderlo!.

Así que me analicé y descubrí, que otras veces, además de imitar los gestos de la persona, acababa hablando de manera similar, con una entonación parecida y moviendo las manos de la misma manera. Esto me pasó hace unos días cuando me encontré con una persona muy amanerada, al rato de estar hablando con ella, me di cuenta que también hablaba de la misma manera. Después de despedirnos, pregunté a otra persona que me acompañaba si realmente mi hablar había cambiado. Me lo confirmó. Así que, dentro de mi, voy a instalar una alarma luminosa que salte cuando empatizo tanto.

Nacemos con una predisposición para ser empáticos, al igual que podemos ser bruscos, simpáticos, agradables y como todo en esta vida, podemos trabajarlo. 


La imagen de la foto es de un dibujo mío.

martes, 27 de septiembre de 2011

¿Verdad o verdades?

Verdad no es una palabra cualquiera. Cuando la expresamos, ponemos en ella nuestra confianza, fe, y hasta, si me apuráis a nosotros mismos. 

Ya hace tiempo que pienso que hay tantas verdades como personas somos, e inclusive iría más lejos. Podemos tener diferentes verdades ante un mismo hecho o situación a lo largo del tiempo; y eso, no significa que, antes no tuviéramos razón al creer en esa verdad; sino que a medida que vivimos, aprendemos y avanzamos, puede cambiar nuestro enfoque sobre lo que nos rodea y lo que pensamos o sentimos ante ella.

La evolución personal, abre la consciencia y de algún modo, la apertura de visión que tenemos ante la vida y sus circunstancias

Pondré un ejemplo. Si contemplamos el mar, hay quienes sólo verán agua, y tendrán razón. Otros verán que además de agua, hay olas y espuma, y tendrán razón. Otro grupo, disfrutará de los matices de color del agua, del reflejo de la luz sobre ella, del ritmo que tienen las olas y tendrán razón. Otros, mirando la superficie del agua, su color y textura, nos dirán dónde están las corrientes y cómo navegar entre ellas, y seguirán teniendo razón y así sucesivamente.

Todos ellos tienen razón, y defienden su verdad apoyada en su conocimiento. Del mismo modo, en la vida, vamos aprendiendo, evolucionando y creciendo y sin darnos cuenta, nuestra visión se amplía; siendo también, mayor nuestro conocimiento y entendimiento. Lógicamente, las verdades también evolucionan.

Otras veces, la verdad es como un quesito en porciones, parece que está repartida. Cada uno de nosotros, tienen una porción y unidas a otras, completan una verdad. Puntos de vista opuestos, puede que sean complementarios. Para ello es bueno tomar cierta distancia, alejarse y poder contemplar otras posibilidades, de  un modo objetivo. Cuanto más amplia sea nuestra visión, más verdades veremos, que nos harán pensar y reflexionar dándonos la oportunidad de integrarlas y hacerlas nuestras.

Nos encontramos con personas que se toman muy a pecho su verdad, es inamovible, fija y estable. Se aferran a ella como si se tratara de una roca. Y al hablar de tu verdad o de otras verdades, no escuchan, se cierran. Normalmente estas actitudes llevadas al extremo, darían lugar a situaciones dramáticas, desde intolerancia, discusiones, luchas, guerras, etc. ¿Merece la pena llegar a tales extremos por la verdad? Creo que no. En esto sigo siendo camaleónica, voy adaptándome a lo que voy integrando y aprendiendo.

Resumiendo, diré que esta es ahora mi verdad, mañana no se cuál será.


La foto de la imagen es de un mandala mío