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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cursos de Tarot en San Sebastián: Octubre 2.014-Junio 2.015

Quiero presentaros los nuevos proyectos a realizar en el nuevo curso que comienza en octubre.
 
Los cursos los impartiré en el centro Gayatri de San Sebastián. Este año van a ser tres. Dos de tarot y uno de canalización. La información referente al Curso de Canalización está en el blog Comunicación entre dos mundos, vida y muerte. Si queréis saber más, sólo tenéis que pinchad aquí.
 
CURSOS DE TAROT

María Eugenia Aurensanz canalizadora, médium y vidente, impartirá este curso que está orientado a conocer el mundo del tarot a nivel interpretativo. Para ello, nos centraremos en aprender el significado de los Arcanos Mayores y Menores y trabajaremos con ellos a través de varias tiradas. Es un curso en el que además de la teoría, insistiremos mucho en la práctica.


Además de saber interpretar las cartas del tarot, se trabajarán otros aspectos como es aprender a fluir con la intuición.

1. Curso quincenal, dos miércoles al mes

Comenzará en octubre para terminar en junio. Las clases serán quincenales de tres horas de duración, que se realizarán los miércoles de 18.00 a 21.00 horas.

Fechas: 8 de Octubre a 15 de Junio
Horario: de 18.00 a 21.00 horas.

2. Curso mensual, un sábado al mes

Comenzará en octubre para finalizar en junio. Habrá una clase al mes de cuatro horas de duración, que se realizará los sábados en horario de 10.00 a 14.00 horas.

Fechas: 25 de Octubre a 20 de Junio.
Horario: de 10.00 a 14.00 horas.

Se aconseja reservar plaza en la siguiente dirección de correo y de mi página, Spiral Áurea:

info@spiralaurea.com

www.spiralaurea.com   


  Los Cursos se realizarán en:

CentroGayatri
C/ Ferrerias - Olaeta, 19 (ofi). puerta  11
Donostia - San Sebastián


La imagen está tomada de internet y es la carta de XIV, la Templanza del Tarot Mítico.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Festival de Cine y regatas, es Septiembre

Decimos Septiembre y enseguida pensamos en la vuelta al colegio, el regreso al trabajo con un horario distinto... Pienso en este mes y en mi cabeza resuenan regatas, mareas vivas, festival de cine, etc.

El sol se vuelve más dorado, hace menos calor, el ritmo de vida vuelve a ser más rápido y se duerme mejor por las noches.

Me gusta ver cómo cambia la ciudad bajo las distintas tonalidades doradas del sol. Es una luz que me recuerda al Barroco, aún no se bien el motivo, quizá sea por los matices entre los azules, grises y dorados del cielo, junto a los verdes de los montes. Tal vez, se deba a que en San Sebastián se juntan muchos acontecimientos festivos y algunos de ellos son recargados.

Los dos primeros domingos del mes, se celebra la regata más importante del año, hablando de traineras, la Bandera de la Concha. Compiten ocho traineras que se han clasificado tras participar en una contrarreloj que se ha celebrado unos días antes y en la que reman las mejores embarcaciones del Cantábrico.

Es un espectáculo especial, se compite contra otros remeros, contra el mar, las olas, el viento. Las zonas del puerto, el Paseo Nuevo, la isla, se llenan de colores de los seguidores de las distintas embarcaciones. Ves nubes rojas, amarillas, rosas, violetas, verdes, azules... y sabes si son de Orio, Castro Urdiales, Hondarribia, Tirán, San Juan, San Pedro...


Se ven imágenes muy bonitas y emocionantes como por ejemplo, las últimas traineras tras dar la vuelta a la ciaboga y regresar hacia la bahía y meta, lo hacen acompañadas por otros barcos, ya sean de pesca, yates, motoras, piraguas, todos animándoles. Cuando se conoce quién ha ganado suenan las sirenas de los barcos. La Bandera se entrega en el mar y en el puerto están todos los seguidores esperando a los campeones. Desde arriba, desde el monte Urgull, se ve una marea multicolor que se mueve según llegan al muelle las distintas traineras.

Este fin de semana pasado entre otras fiestas, se celebró el Sagardo Eguna o Día de la Sidra en la que las sidrerías traen sidra para probar. Había un mundo de gente. Y muy cerquita de allí, en lo que consideraríamos la city, un grupo muy numeroso de personas estaba cantando. Se reunen una vez al mes y cantan canciones populares por las calles. La idea nació cuando un cuadrilla de amigos se juntaban y cantaban por la Parte Vieja. Poco a poco se fueron uniendo más personas. Ahora más que un grupo es un coro. La idea cuajó y han ido surgiendo otros grupos en otros barrios. Lo mejor de todo es que te puedes quedar como espontánea y seguirles por las calles mientras cantan. Está abierto a todo el mundo. Es bonito, alegre.

Dentro de muy pocos días, comenzará el Festival de Cine y la ciudad se revolucionará un poquito. Este año estará Julia Roberts entre otros, y se le entregará el Premio Donostia. Es un festival en el que se ven muchas películas, la gente acude a los cines y otros se quedan junto a la entrada del hotel María Cristina, esperando a que los famosos les firmen autográfos.

Hace un par de semanas Fanny, del blog Calle 14, me comentaba parte de los entresijos del festival, cómo preparan las películas, revisando si las que les han llegado son las correctas en cuanto al metraje, la tiempo de duración, los subtítulos... Muchas horas de trabajo para que todo funcione a la perfección. Un engranaje perfecto.

Recuerdo algunos años en el que miraba en el periódico el resumen que hacían de las películas que se exhibían. Al final, tocaba hacer descartes y elegir, porque no me daba tiempo a ver todas las que quería.

Mientras llega el festival, este fin de semana, tendremos segunda jornada de regatas, mareas vivas, partido de rugby entre el Biarritz y el Toulouse con la llegada de los seguidores franceses dando color y bullicio a la ciudad y quedan otras muchas cosas que aún tengo que descubrir.


La foto la he encontrado en internet y desconozco quién es su autor. Se ve a las traineras volviendo a la bahía y desde luego, a meta.

sábado, 15 de mayo de 2010

Día de pequeñas locuras divertidas

Hoy es un día en el que hay que salir a la calle vestida con traje de neopreno. Diluvia, hace mucho viento y frío. Un día que en teoría sería ideal para quedarse en casa pero he decido hacer una pequeña locura que me ha hecho ser niña de nuevo, no sentir ninguna preocupación salvo la de no salir volando por los aires y muy divertida.

Esta mañana, he cogido el anorak que es impermeable, un sombrero de lana como el que llevan los pescadores bretones para la pesca, botas katiuskas y un paraguas más de adorno que útil por el viento que hace. Pensado en el viento he decidido ir a ver si saltaban las olas en el Paseo Nuevo. La marea estaba en plena bajamar y se veían las rocas, el agua formaba pequeñas cascadas entre ellas, había olas pero no saltaban sobre la calle. Seguro que esta tarde en pleamar alguien se llevará algún pequeño susto al saltar las olas a la acera.

El mar estaba bravío, picado, rugía. Mirabas el color del agua y te perdías entre el gris oscuro del horizonte pasando por el aguamarina verdoso con ribetes blancos de la espuma de las olas, el verde esmeralda..... El cielo estaba gris, muy gris. Y de repente, de una lluvia intensa ha pasado a diluviar. No se podía abrir el paraguas porque el riesgo de convertirte en Mary Poppins y acabar inventado un deporte nuevo tipo kitesurf a lo donostiarra era muy grande.

La lluvia era una cortina de agua impresionante, el viento hacía que tuviera que sujetar el sombrero porque volaba y caminar inclinada para protegerme de él. No había un lugar para resguardarse. No era la única que estaba allí, paseando si. He me he cruzado con cuatro personas que estaban haciendo footing y bicicleta.

Alguien dirá que era una situación relativamente incómoda pero he sido feliz. La lluvia mojaba mi cara, sentía su sabor dulce, el agua y el viento hacían que se pegaran los pantalones a las piernas. Mi mirada iba al mar, a los grises, verdes, al monte Urgull e Igeldo, verdes intensos, al cielo y a la cortina de agua y me sentía viva, muy viva. Me he sentido niña, he jugado con el agua. Lo menos importante era mojarse, lo mejor divertirse, ser feliz en situaciones un tanto atípicas. ¿Cuántas veces hemos deseado poder ser mojados por la lluvia y sentirse Gene Kelly? Ha sido fascinante.

En cuanto he llegado a casa, he ido derechita a darme una ducha calentita que ha sido muy reconfortante. La ropa, sombrero y anorak incluídos, eran más impermeable de lo que pensaba, menos mal, y salvo los pantalones, el resto no ha calado.

Con la sensación de haber vivido una locura maravillosa ahora toca disfrutar de la tarde. Quién sabe todavía viviré más situaciones divertidas. Por cierto, sigue diluviando....


La foto es de la película Cantando bajo la lluvia.