
Si queréis seguir leyendo más sobre éste tema, os invito a leer otro blog mío dedicado a la mediumnidad, a la comunicación con los seres queridos ya fallecidos, se llama Comunicación entre dos mundo, vida y muerte.
Al fin he tenido unos instantes para poder encender el ordenador y sentarme a escribir esta entrada.
Al fin he tenido unos instantes para poder encender el ordenador y sentarme a escribir esta entrada.
Os cuento lo que ocurrió el sábado durante la charla y la canalización, al menos todo lo que se puede contar y de todo aquello que me acuerde.
Estábamos unas veinte personas. Hubo una pequeña presentación sobre mí y mi trabajo. Después me cedieron el turno y comencé a hablar sobre cómo comencé en este mundo, lo que veía y lo que no, cómo ayudar a los seres en tránsito, a mandar luz, a guiar, sobre cómo me sentía al hacerlo... También conté pequeñas pinceladas de otras cosas como las familias de almas, la importancia del amor en nuestra vida, del enraizamiento, el equilibrio, etc.
La segunda parte fue de canalización. Poco a poco varias personas levantaron la mano y fui dándoles un mensaje a cada uno de ellos. Para unos, sus seres queridos les aportaban alguna información sobre algún hecho puntual que les estaba sucediendo en el momento actual de su vida. Otros, en cambio, tuvieron mensajes más espirituales también de sus guías y otros de seres más elevados. La verdad que hubo de todo.
Me llamó la atención que la gente se emocionó mucho, algunos lloraron, pero en sus caras se veía felicidad. Al terminar, algunos de ellos se acercaron a mi, y me dijeron que habían recibido la información que necesitaban, otros que gracias a lo escuchado habían podido confirmar cosas o situaciones que ya sabían. Me alegré mucho por ellos.
Me gustó ver entre la gente a una persona escéptica. Fue el primero en solicitar y en recibir un mensaje. Después de la canalización hubo un tiempo para hacer preguntas y levantó la mano. Quería creer en todo pero no podía y me pedía ayuda. Quería saber si todos recibimos mensajes y si somos capaces de percibirlos. Le contesté que si, que todos los tenemos, y cuanto más abiertos estemos a ello, más fácilmente podremos escucharlos.
Terminada la charla, se acercó a mi, y volvió a insistir en que quería creer y no podía. Que le había gustado mucho lo que había dicho pero ..... Le contesté que me encantaba que fuera escéptico porque así es como nos planteamos las cosas y no perdemos nuestro eje, nuestro equilibrio. Continué diciéndole: "El día que recibas un mensaje y lo sientas como tal, no tendrás dudas, lo sabrás, tendrás la certeza absoluta de lo que estas viviendo. Hasta ese momento intenta estar abierto y disfrutar de la vida". Me dio un abrazo y las gracias.
Fue un día muy intenso, de muchas emociones. Vi muchas caras emocionadas, sonrientes, ojos llorosos, y vi felicidad. Me sentí en mi salsa, feliz y contenta. Si me vuelven a llamar, volveré encantada para repetir la experiencia que ha sido maravillosa.
La foto de la imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor. La he elegido porque creo que refleja lo que somos, una gota de agua en el todo. Las gotas son distintas y únicas pero juntas forman una gran unidad compacta, unida.
