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sábado, 13 de octubre de 2012

Vuelvo enseguida

El tiempo pasa muy rápido y para cuando me he dado cuenta, ya han pasado dos semanas de la última vez que publiqué una entrada.

He decidido hacer un leve descanso de este blog, espero que pequeño, unas minivacaciones hasta que pueda organizarme bien para poder sacar tiempo para escribir un rato y estar con todos vosotros.

Quiero pediros disculpas porque tampoco os visito con tanta frecuencia como antes. En cuanto pueda, prometo ponerme al día, leyéndoos y disfrutando de vuestros blogs.


Ante los comentarios que estáis dejando, quiero decir algo. No dejo el blog, de hecho sigue abierto, lo único que escribiré con menos frecuencia. En estos momentos, tengo dos cursos importantes en marcha, el de tarot y el de canalización, además de las consultas, que requieren mi tiempo. En cuanto, me vea un poco más libre volveré a escribir más a menudo.

Mientras tanto, seguiré en los otros dos blog, el de mediumnidad y el de poesía.

Para todos los temas relacionados con la mediumnidad, canalización, comunicación con los seres queridos fallecidos, el duelo, y todos los temas relacionados con la vida y la muerte, podréis encontrarme en el blog, Comunicación entre dos mundos, vida y muerte.

Para los temas relacionados con la vida en general, con los sentimientos, locuras transitorias, amorosas, desvelos, alegrías y demás travesuras y poesía, estaré en el blog, A dolce voce, suavemente.

Y en cuanto saque algo de tiempo, seguiré estando aquí, en este mi primer blog. Es un leve hasta luego, ni tan siquiera es eso; simplemente es, hasta ahora. Nos veremos dentro de nada con nuevas ideas, nuevos temas, etc. No es creáis que es tan fácil perderme de vista. ;).

Hasta dentro de nada. Nos vemos enseguida. Cuidaros mucho y nos vemos en los otros blogs.

Besotes.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

jueves, 2 de agosto de 2012

Una semana entretenida y esotérica

Esta semana ha sido un poco movida, ha habido de todo, como en botica. Desde el viernes pasado, 27 de julio hasta el día 5 de agosto, se está celebrando en San Sebastián, el Salón de Esoterismo en el Palacio de Miramar. Estuve trabajando en él durante diez años, conocí a mucha gente, hice amistades y cada año, intento ir para saludarles y de paso, curiosear un poco entre los distintos stands.

El viernes, estuve buscando merkabas y dodecaedros de cristal de roca pero no encontré lo que quería. Entré una tienda que vendían barajas de tarots. Una maravilla poder elegir barajas que normalmente sólo puedes encontrar a través de internet. Me fui de allí con ganas de comprar varias de ellas. Me decidí por una. Compré el tarot Lo Scarabeo. Es limpio, claro, tranquilo, inspira paz. 

No hay que olvidar que una vez que se comienza a trabajar con un tarot, enseguidas notas su personalidad. Existe un periodo de adaptación entre el tarot y tú, que suele ser corto. Tiempo suficiente para saber ver cómo y dónde encontrar la información que estás acostumbrada a ver en otros tarots. Cada baraja tiene su estilo y su forma de comunicarse es distinta, por lo que es divertido este proceso de adaptación, este encuentro entre las cartas y una.   

Este año además he estado en consulta con una tarotista. Normalmente suelo ser yo la que da la información a los demás y de vez en cuando, también me gusta recibir información. Salí contenta de la consulta, se trató más de una confirmación de sensaciones e ideas que de anuncios extraordinarios. Pero saber que vas por buen camino tampoco está nada mal.

Me reencontré con compañeras que sólo veo una vez al año, pues suelen vivir fuera, en Madrid. Estuve charlando una hora con una de ellas, saludando a las demás, intercambiando breves palabras, tampoco había mucho tiempo para más y ellas estaban trabajando.  

Es divertido recorrer los pasillos y escuchar que alguien te llama, te saluda con un abrazo y una sonrisa grande como Diego, Merche, Ana, Elena, etc. Estoy a la espera de poder hablar con ellos y que me cuenten qué tal lo pasaron en las distintas conferencias a las que acudieron.

El domingo por la tarde, encontré una estrella de cuarzo que me llamaba la atención. Al llegar a casa, me di cuenta que se trataba de un dodecaedro estrellado, no era exactamente lo que buscaba pero era lo que necesitaba. También compré la merkaba que quería. Ahora están junto a mi mesilla de noche a la espera de trabajar conjuntamente. Aprovecharé que hoy es luna llena para cargarlos de energía.

De momento, creo que no volveré a ir este año, pero nunca se sabe lo que puede pasar. Así que estaré abierta a lo que pueda suceder.


La imagen está tomada de internet y se trata de la carta XIV La Templanza del tarot Lo Scarabeo.

miércoles, 22 de junio de 2011

El valor de la amistad

Esta vez quiero hablar de la amistad, de todo lo que supone para mi. Está dedicado a todas mis amistades, por estar a mi lado en todos los momentos, en los buenos y en los malos; y por haber sido y ser, un punto de apoyo básico en mi vida. No voy a decir sus nombres no sea que me olvide de alguien. Gracias por estar ahí.

Por mi manera de ser y mi trabajo, conozco a muchas personas que me cuentan su vida, sus problemas, sus miedos y angustias; también sus alegrías. Estas personas, confían en mi al contarme sus secretos y desde luego, no seré yo quién desvele lo hablado. Pero en estas relaciones, la escucha tiene una sola dirección. Ellos hablan y yo escucho. Vengo observando desde hace bastante tiempo, que en estas circunstancias, muchas personas confunden la amistad con la escucha.

Para mi, la amistad es reciprocidad, es correspondencia y tiene doble dirección. En estos casos, no es así. Escucha y amistad no es lo mismo. Es muy habitual en mi, sentir la necesidad que tiene alguien de hablar, de desahogarse, de expresar sus angustias; me agrada poder servir de ayuda y escucho. Unas veces soy yo quién me adelanto y me ofrezco; otras, van surgiendo sobre la marcha, en el día a día. 

Me suelo sorprender cuando estas personas se consideran mis amigas. Veo la decepción en sus caras, cuando les digo que no lo somos. No lo entienden. Es en ese momento, cuando me gusta hablar de lo que representa para mi la amistad. Les pregunto, ¿qué sabes de mi vida?, ¿conoces mis inquietudes, mis metas, mis temores, mis deseos? El silencio suele ser evidente, pues la respuesta es no. Como no me gusta que nadie se sienta incómodo, y además lo siento así, suelo comentar que les seguiré escuchando o atendiendo siempre que esté disponible y pueda, que no haya amistad no significa que deje de estar ahí.

Algunas personas lo entienden, y con ellas si se da la situación, la relación suele abrirse y dar paso a un mayor acercamiento, a esa doble vía de intercambio. Otras en cambio, no entienden lo que comento, se sienten frustradas y suelen desaparecer de mi vida. Me da pena, pero es lo que hay.

Dicen que elegimos a las amistades y al final, pueden llegar a convertirse en familia. Reconozco que soy muy afortunada por tener unas amistades estupendas. La amistad es muy importante en mi vida, pues en ella encuentro apoyo, escucha, risas, alegría, verdad, respeto...

Tengo unas amistades con las que puedo hablar de todo, desde lo más superficial a lo más íntimo. Surgen conversaciones filosóficas, mundanas, intranscendentes o espirituales. Somos diferentes pero nos une el cariño, el afecto, el respeto, el amor hacia los demás en todos los sentidos. Algunas de mis amistades tienen trabajos distintos al mio, vidas diferentes pero compartimos un mismo punto de vista, la ayuda y el compromiso.

Ser diferente en este caso, es un lujo para mi, pues aprendo de todas ellas. Cada una aporta su personalidad, su manera de ser, de enfocar y vivir la vida. Son personas positivas, alegres, luchadoras. Han pasado o están viviendo momentos duros, y ahí estamos el resto para apoyar, valorar, acompañar, y es recíproco. Cuando una lo pasa mal, llama a las demás y hacemos piña; sacamos lo que tenemos y lo ponemos sobre la mesa para ayudar a resolver la situación.

Nadie es más que nadie, se comparte desde la risas al llanto, desde la comida del día a la de una cena selecta, desde el abrazo a una verdad necesaria para abrir los ojos. Reciprocidad, apoyo, respeto, cariño, afecto, y sobre todo, compartir lo que tenemos y somos. Para mi, esa es la amistad; así son mis amistades, y como dijo alguien una vez, quien tiene un amigo tiene un tesoro.


La foto de la imagen es de un mandala mío que se llama Amistad.