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martes, 20 de noviembre de 2012

En vísperas del 12.12.12

Ya queda menos de un mes para que llegue un día un tanto peculiar, el 12 de diciembre o lo que es lo mismo, 12.12.12. Una fecha que comenzó siendo para algunas personas la llegada del apocalipsis o del fin del mundo. Menos mal que ya nadie habla de ello. No sabéis cuánto lo agradezco. Toda esa energía negativa flotando alrededor, termina cansando.

Es cierto que estamos viviendo una crisis muy importante que comenzó a hacerse notar de manera profunda hace unos tres años. Lo que antes era válido ahora resulta que es inservible. Estamos bloqueados y cuesta tomar iniciativas nuevas que abran caminos que lleven a la solución perfecta.

Y diréis qué tiene que ver una cosa con la otra. Mucho o nada. El día 12 de diciembre se abrirá un portal de energía. No, no vamos a notar nada extraño. Simplemente llega una nueva vibración de energía que será una ayuda para avanzar en nuestro camino evolutivo. A lo largo de los últimos treinta años se han ido abriendo varios portales; y seguramente, seguirán abriéndose nuevos en el futuro.

Esta energía que llega, lo hace para mover la conciencia, para que nos centremos en quiénes somos y qué queremos, qué hemos venido a hacer a esta tierra, cuál es nuestra misión, qué me hace feliz.... Es una energía "tipo bisturí", va abriéndose paso hasta llegar al corazón y desde allí, cara a cara nos mira con descaro, haciendo que nos enfrentemos a nuestra verdad. Duele y cuesta, no estamos acostumbrados a hacerlo. 

Algunos lo vivirán mejor que otros, dependerá de si han hecho los deberes o no. Ya no valen las excusas de antes, se trata de llegar a la verdad sin artificios, de manera brutal, sin aderezos. Cuesta pensar qué queremos, en quién somos desde el corazón. Es una cuestión de evolución del alma, no de lo material y terrenal. Por supuesto que lo material ayuda y es necesario, pero en este caso, no.

Esta energía lleva directamente a conectar con nuestra esencia, con nuestro corazón, mostrándonos aquello que ya está caduco, que no sirve; y está en nuestras manos, eliminarlo pues ahora ya sólo es un lastre. Aquí entran en juego los apegos, los miedos o lo que es lo mismo, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Estaremos viviendo situaciones dramáticas, cambios de trabajo, de vivienda, crisis de pareja, y no todo tiene que ver con lo económico, pues digamos que ésta es sólo la punta del iceberg. Estamos viviendo una energía que nos impulsa a ver qué somos, qué deseamos y nos ayuda a eliminar con rapidez lo que ya no sirve, y muchas veces resulta complicado hacerlo por muy claro que lo tengamos o veamos. No hay marcha atrás, el tiempo va muy rápido. Antes teníamos más tiempo para ver con detenimiento lo que nos ocurría, ahora ya no.

El tiempo real que estamos viviendo, es decir, 24 horas de 60 minutos cada una, parece que se escapa a mayor velocidad que hace un par de años. El tiempo no cunde. No llegamos a hacer todo lo que queríamos, parece que el tiempo se encoje en vez de estirarse. Aunque estemos bloqueados, el tiempo se escapa. Y es la energía que se está moviendo a nuestro alrededor la que hace que todo vaya más rápido.

Cuesta adaptarse a lo que no vemos y sentimos. Existe más tensión, las situaciones son casi extremas pues debemos comenzar a pensar en otros aspectos que hemos estado relegando con anterioridad. Es nuestro tiempo, el de nuestra alma, el de nuestra esencia. 

Aprovechemos estos momentos de crisis, para avanzar, para vernos y reconocernos, para luchar por lo que somos y queremos de verdad. Entiendo que es un tema complejo y difícil. No se trata de decir abandona tu trabajo, tu familia y vete a meditar al monte. Para nada, es justo lo contrario. 

Busquemos la armonía, la tranquilidad, a seres afines, el bienestar interior para que así también lo tengamos a nivel exterior y en lo material. Si estamos bien interiormente, con nosotros mismos, tendremos más fuerza para afrontar la crisis y surfear la ola de cambios que estamos viviendo. La meditación, la visualización, el contacto con la naturaleza pueden ayudar a entrar en contacto con nuestra esencia.

La felicidad y el bienestar espiritual no está reñido con la economía. Pero debemos buscar dentro de nosotros aquello que nos impulse a hacer lo que hemos venido a realizar como almas que somos, a evolucionar, a abrir nuestra conciencia. Y dando pasos llegaremos a la meta.   


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 18 de mayo de 2012

Sobre algunas letras de canciones

Soy bastante despistada en general, pero en cuanto a aprender las letras de las canciones, un desastre. Me quedo con la melodía, la música pero es muy difícil que sepa la letra. Aunque como siempre en la vida, para eso están las excepciones.

Hace muchos años, me regalaron un disco de Amaral, y cantaba las letras tan contenta. Las aprendí sin pensar en lo que decían. Un día, estando en un centro comercial, estaba sonando este grupo como música de fondo, me sorprendió darme cuenta del significado de la letra. No estaba de acuerdo con lo que decían, me chirriaba el mensaje que transmitían. A partir de entonces, cambié la letra a mi manera. 

Hablo de este grupo porque conozco las letras, pero pasa lo mismo con casi todos los grupos de música. No digo que nadie deje de escuchar música, faltaría más; pero si podemos prestar más atención a los mensajes que transmiten y que aceptamos sin pensar en su significado. Después, cada uno que decida qué hacer. Desde luego, en mi caso, sigo escuchando a Amaral, pero cambiando partes de las letras que no van conmigo.

La letra de una canción dice así: sin ti no soy nada. Algo dentro de mi dijo stop, por ahí no paso. Saltó mi automático y me encontré pensando, "soy quién soy, en lo bueno, lo malo, soy completa; no necesito a nadie para ser yo misma. En todo caso, nos complementaremos. Tampoco espero, ni deseo que dejes de ser tú mismo, para adaptarte a mi. No. No es justo, ni correcto. Somos dos, uno más uno, sin perder nuestra identidad"

A partir de ese momento, en el que fui consciente de que lo que quería transmitir la letra, comencé a prestar atención al resto de todas canciones que conocía, menos las que están en idiomas que no hablo. Y también he cambiado parte de la letra de algunas de ellas, adaptándolas a mi manera de pensar y sentir.

Estaríamos en el mismo caso, si la letra dijera Contigo, soy todo. No puedo permitir el anularme por nadie ni nada, aunque bien mirado, la única persona que puede anularme soy yo misma. El amor es complemento, no anulación, no ceder tanto que al final ya no sabes quién eres. Me da igual si se trata de un hombre o una mujer.

Letras como ésta de Amaral, hay miles en las que los mensajes entran en nuestra mente sin darnos cuenta, quedando almacenadas y formando parte de nuestros sentimientos y pensamientos. Hablamos de la importancia de la autoestima, de la confianza en nosotros mismos, en la equidad, igualdad y luego, sin darnos cuenta, caemos cantando este tipo de mensajes que son todo lo contrario.

Podemos hablar del desamor, del dolor de una ruptura, del miedo, del enamoramiento, etc. sin caer en la anulación, en el enganche. Soy consciente que por cantar estas canciones, no vamos a dejar de ser nosotros mismos, pero por qué del mismo modo no podemos escribir letras con mensajes que sean más equitativos y potencien qué somos. Utopía lo se, pero me gusta soñar y creer que algo podemos hacer.

Por ejemplo, en vez de escribir, sin ti no soy nada o contigo soy todo, podríamos decir, nos complementamos, nos amamos, caminamos juntos, me duele la ruptura, etc. Seguramente no quedaría tan bonito en una canción, pero sería una manera de ir trabajando nuestra autoestima. Indudablemente, y sólo en el caso, de quién sienta de esta manera.

Se puede amar de muchas maneras, pero la anulación o el enganche, para mi, no es amar.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

domingo, 12 de febrero de 2012

Carta a San Valentín

Querido y amado San Valentín, Cupido o energía de Amor,

He pensado que escribirte es una manera de aclarar mi mente y mi corazón, de poner por escrito aquello que siento y pienso.

Sabes que vivo muy bien sola, el no tener pareja no significa soledad y que disfruto mucho de mi independencia, pero hay momentos y aspectos de la vida que quiero vivir y experimentar.

Busco el amor correspondido de pareja, es decir, mi compañero de viaje, de vida y de alma. Todo en uno.

No busco vivir una relación de madre e hijo, de padre e hija, de hacer de enfermera, de cuidar y estar pendiente de nadie inmaduro, etc. No pretendo que nadie resuelva mis problemas, mis necesidades, ni que me diga lo que tengo, debo o puedo hacer. Soy responsable de mis actos y me gusta ser consecuente con ello.

Me parece estupendo que otras personas busquen pareja para no estar solas, para llenar un hueco en su vida, para cuidar y velar de su pareja, etc.; pero no soy así, me sentiría asfixiada.

Deseo seguir siendo yo misma, con mis virtudes y defectos; y busco en el amor de pareja el conocerme, aprender y dar más y mejor de mi misma. 

Para mi hay cuestiones que son básicas y no quiero renunciar a ellas. Sí, lo se, soy selectiva, pero no quiero perder tiempo y energía, ni que lo pierdan los demás; así que cuanto más claras sean mis ideas, más fácil será encontrar a esa persona y que ella de conmigo.

Busco una relación de tú a tú, de dos seres iguales, en los que el apoyo, amor, fidelidad, lealtad, respeto, comunicación, compromiso, risas, escucha, buen humor, positividad, cariño, sexo, mimos, colaboración, optimismo, independencia, amistad, fuerza y ánimo, etc. sean cuestiones fundamentales. Tampoco quiero que me den la razón en todo, ni que discutan todo lo que hago. Debe entender y respetar cómo soy y a qué me dedico. Quiero poder hablar con él desde lo más superficial a lo más profundo e íntimo, de lo divino y lo humano. Y por supuesto, mi actitud sería igual hacia él. Habría más cuestiones pero eso las dejo para otro momento. Tampoco quiero abusar.

Si no es mucho pedir, quiero que le guste el rugby y contemplar las estrellas en el cielo. Aunque tampoco es imprescindible, sería un puntazo.

Resumiendo, el amor para mi es un viaje lleno de aventuras, encuentros, desencuentros y reencuentros. Quiero encontrar a la persona adecuada para que este viaje resulte estupendo para los dos, en el que ambos avancemos, aprendamos y seamos felices. 

Se que todo camino tiene etapas y un final. Mi deseo es que lleguemos a él de la mano, aunque entiendo que cada uno tiene su ritmo, aprendizaje y todo lo que conlleva. Así que, asumo el compromiso conmigo misma y contigo, de estar abierta a la llegada de este hombre, de mi compañero de viaje, de vida y de alma.

Gracias por tu escucha y se qué harás todo lo que consideres que es mejor y más positivo para mi o para ambos.


Besotes,

María Eugenia

P.D. San Valentín, sabes que soy muy despistada. Por favor, dile que cuando aparezca lo haga de manera muy clara para no perderme la oportunidad de conocerle. Pedir que venga con un cartel en la mano que diga  "soy yo, he llegado, no busques más", sería mucho, ¿no?


La imagen de la foto está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 1 de febrero de 2010

Una lacra más, el maltrato psicológico

Esta última semana he sido testigo de tres hechos que tienen un factor común, el maltrato psicológico. Hablamos mucho del maltrato físico, de la mal llamada violencia de género, para mí debería llamarse violencia sin especificar el género, del daño que produce. Pero qué pasa con la humillación, la vejación, la crueldad, ¿acaso no dejan tanta huella como un maltrato físico? ¿si no se ve, no existe?.

No soy psicóloga, pero el maltrato psicológico deja un poso difícil de superar. Después de escuchar continuada y diariamente, que no vales nada, que eres mala, inútil, bajita, alta, delgada, gorda... aunque luches contra ello, lo acabas por creer. En el mismo instante en que te planteas aunque sea durante una décima de segundo que tal vez debas escucharles y pensar en ello, estás perdida. Pierdes la batalla, hagas lo que hagas, cambies lo que cambies, nunca estará bien, siempre faltará algo, tendrán una excusa para seguir humillando. Mientras tanto, te anulas, tu autoestima apenas existe y les concedes tu poder quedando en sus manos.

Reconozco los síntomas porque lo he vivido. Cada vez que oigo una frase, una entonación, una mirada humillante, algo se mueve en mi y paso a una situación de alerta. No revivo el pasado, porque por suerte está superado, pero intento estar cerca de la persona maltratada por si puedo ayudar en algo, escucharle, animarle, comprenderle.

Recuperar la confianza en una misma es duro, un trabajo laborioso. En mi caso, pude dar la vuelta a mi situación. Ya han pasado trece años de todo aquello y cada día que pasa me siento más orgullosa por haber sido capaz de luchar por y para mi, consiguiendo superar todo aquello.

No quiero hacer demagogia, se trata de desahogarme y si puedo hacer que pensemos en ello, que tengamos claro que debemos respetarnos, que no pertenecemos a nadie, que amar significa ser libre, dar libertad y espacio y que por mucho que nos enfademos o tengamos un mal día, no pagarlo con los demás y que debemos desterrar de nuestras vidas la humillación, la crueldad y el maltrato en todas sus acepciones. Ánimo, el esfuerzo merece la pena, hemos salido, estamos saliendo y saldremos adelante. Está en nuestras manos, tenemos la fuerza suficiente para conseguirlo y lo lograremos.


La imagen está sacada de la red y desconozco quien es su autor.